martes, febrero 13, 2007

Febrilidades

A tí, que nunca llegarás a ser lo que eres.

Llego al concurrido bar y busco instintivamente la misma esquina de siempre, la que acomoda mis miradas, mis pensamientos. Allí esta mi silla, pido lo mismo, cerveza con mucha tristeza y observo las almas humanas a mi alrededor. Se esconden, surgen, se disipan, vuelven y te abrazan en una nube densa de lejanías y disfraces. Tanta risa, tanta discordia oculta, se pasea entre risas de mareadas en humo de olvido. Me siento cerca del zafacón, como siempre, a sorber y a observar. Un alma humana se acerca cojeando lentamente, sus ojos vacíos de órbitas y deseos parecen mirar a través de mí hacia un punto indeterminado de su pasado, o de su futuro. Unas lágrimas secas, olvidadas, cuelgan de sus ojos vacíos de llanto. La miro, parece mirarme, y digo ¡mira! Se detiene como por instinto, busca a su alrededor sin mirar y con angustia. Se palpa el pecho, como para comprobar que aún siente el eco de su cuerpo. Pasa a mi lado y llega hasta el zafacón, lo mira con ojos vacíos de odio, con ojos vacíos de misterio, con ojos llenos de dolor. Mira a través de él, como si quisiera llegar al fondo de su colección plástica, metálica, espiritual. Tose, y entre las comisuras de sus labios surge un hilo tenue y cortante de sangre oscura, negra, pestilente. Repite. Se lleva sus manos torpemente a la boca, en gesto de cubrirla, o de abrazarla. Observo detenidamente sus lágrimas secas y olvidadas estremecerse entre el humo de la duda y pienso irremediablemente sobre la noche en que nació la miseria.

Sus dedos de barro se llenan de la misma sangre oscura y pestilente que le da vida. De su boca sale en contracciones lentas de su ser vacío de todo furor vital, una masa informe y viscosa, latente de vida, carente de origen. Con un sordo esfuerzo expele su ser. Con un solo aliento lo observa. Con una sola lágrima seca y olvidada lo abraza.

Busca con desespero silente entre la basura. Busca desesperada. Busca su vida, una excusa, un porqué. Lo encuentra, lo abraza, lo llora. Un poema estrujado en una servilleta olvidada. Vuelve a la vida, vuelve a nacer.

5 comentarios:

  1. adal
    meda para nos
    pufffffffff potente estas febrilidades!!

    me envuelve la sensibilidad la desparrama la empuja a la vista para que vea! y pone la magia de eso tan tremendamente ajenjo y miel en todos tus"abrazarla".No nada se puede dejar ir...ni los hilos de sangre ni de la vida ni el serse ni un poema desertado.Abrazarla y abrazarla...aún no te vallas...
    me mató esta figura

    gracias por lo que brinda el escrito
    pongo tu link entre mis ríosdelasurera...necesidad de cruzar tu "jurutungo...." también es agua fresca,
    besos mabel

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  2. Mabel, un abrazo desde mi Jurutungo, que es decir calabozo.

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  3. bunkers y calabozos tienen tripas paralelas, ambos desde el encierro autista se miran para adentro a su defender.
    Paso por estas febrilidades y entinto mi pulgar para felicitar al poeta.

    Horacio.

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  4. ...Yo me pregunto? donde no encontrarías poesía Hombre, donde el hombre dejará de ser poesía poeta?
    Tu narración: un cortometraje para el festival de Canes!
    Abrazo Mada!

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  5. Juande, es que la Poesía se esconde donde menos se espera encontrarla. Especialmente si es adentro. Un abrazo desde adentro.

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